Vivianne Schnitzer

Lo que recuerdo es: pantallas gigantes que mostraban los resultados y mostraban al mismo tiempo los rostros de los generales y de las esposas de los generales. Y cómo lloraban: cómo lloraban y cómo el maquillaje de las señoras de los generales se les iba corriendo en la cara. Y eso para mí fue como un símbolo tan fuerte de cómo el poder absoluto se va desmoronando frente mis propios ojos. Y ver la vulnerabilidad del sistema que fue el opresor absoluto, verlos desmoronados con la alegría del pueblo, con la votación del pueblo, con la voluntad del pueblo recuperando su dignidad, era un contraste. Era, como se dice, una doble pantalla muy conmovedora.