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Loreto González

En mi casa votamos 3. Los que podíamos votar para el plebiscito era: mi papá, mi mamá, que ya habían votado en su historia de ciudadanos. Habían votado también para el plebiscito anterior que había hecho Pinochet de la Constitución, en que recordaban que el voto era casi transparente y había los que votaban Sí tenían un solo escudo Chile o algo así, los que votaban No, era como una nube negra, entonces bueno, mis papás ya habían votado, cuando yo, ya habían tenido experiencia de votación. Cuando yo cumplí 18, lo primero que hice, aún cuando en esa época había mucha discusión en torno a si valía la pena inscribirse o no a los registros electorales; porque una línea era la inscripción en los registros electorales es validar el formato que la dictadura ha propuesto y en este formato ellos van de ganadores y esto no va a servir de nada. Entonces, frente a esa discusión, yo recuerdo que en mi casa se hablaba mucho de qué es lo que se podía hacer y lo primero que yo hice en cuanto cumplí 18 fue ir e inscribirme en los registros electorales porque yo iba a votar de todas maneras. 

Y luego venía toda una etapa de los cuidados que había que tener una vez inscrito. Entonces se discutía mucho de qué no, no era bueno entregar demasiada información, había que guardar además del porque había que presentar el carnet de identidad. Por lo tanto el carnet de identidad era sagrado. Casi que a partir del momento en que te inscribías y el momento de la votación tenía que dejarlo guardado a mil llaves y andar con una fotocopia. O sea, si no lo necesita, porque nosotros somos de la época de que uno siempre se movía con el carnet de identidad. Yo hasta hoy no salgo de mi casa si no voy con mi carnet de identidad en la mano. Entonces era un cambio de, había que proteger el carnet de identidad, porque era el único documento que te permitía votar. Y había todo un cuento negro de que si se perdías el carnet de identidad, volver a sacar carnet de identidad se iba a demorar mucho. Iba a ser una de las formas que iba a tener la dictadura para evitar; y que robaban los carnet de identidad y que te quitaban el carnet de identidad. Entonces había que tener mucho, yo nunca tuve ningún problema, pero existía toda esta leyenda negra del carné de identidad. 

Había otro documento que era el documento de votar. Era una papeleta de registro que sólo servía como referencia para saber cuál era tu lugar de votación, cuál era tu mesa y qué número de votante eras dentro de esa mesa. Yo recuerdo que mi mamá y yo votábamos en el mismo lugar que el Compañía de María, que está en Apoquindo con Manquehue, que nos quedaba relativamente cerca de la casa. Votábamos en mesas paralelas. No recuerdo ahora los números de las mesas. Entonces siempre íbamos juntas, y a esta votación también fuimos juntos. Mi papá estaba de jefe de local por la Concerta, por el, no recuerdo ahora cómo se llamaba el grupo que estaba por el No, digamos, jefe de local en Pudahuel En una zona muy, en una zona donde había un regimiento. Entonces mi papá estuvo fuera todo el día y nosotros tuvimos que organizar las cosas en la casa porque éramos cuatro hermanos, o sea, cinco hermanos. Había cuatro que se quedaban en la casa. Entonces «quédense en la casa tranquilos, vamos a votar y volvemos». No sabíamos cuánto tiempo se iba a tomar. El lugar de votación era solo para mujeres. Entonces ir con lo justo, el carnét, ir caminando o el pasaje para el taxi, para la micro, para poder llegar, no más que eso. Uno entraba y estaban los lugares de votación custodiados por militares. Ahora también están custodiado por militares pero ya al ingreso y la salida es mucho más afable, mucho más amable. En ese momento sólo la idea de entrar a un lugar donde estaban los militares con con armas custodiando, muy muy estructurado. La entrada por acá tiene que ir por allá. El ambiente era tenso, era un poco de una cierta alegría contenida, creo yo, porque era la oportunidad de votar, pero también era muy tenso porque tenía que hacerlo todo muy bien. Existía con cierta duda, respecto a si cualquier error podía echar a perder todo el proceso. Entonces para mí fue muy impactante entrar a este lugar lleno de militares. Un poco de nervios, todo. Todo militar. Y los civiles que estaban eran todos funcionarios de la dictadura. 

Pero fue, yo recuerdo que fue expedito. Que fue muy bonito porque uno llegaba, el hecho de entregar tu carné y que te pasaban el voto. Entrar a un lugar que efectivamente era una, yo voté en una urna que, o sea, en un espacio en el lugar de votación donde había un espacio secreto donde yo podía marcar doble. El voto era un voto de papel adecuado, no se transparentaba. Los procesos que se siguieron eran exactamente los que se había publicitado que iban a seguir, entonces nada, me pareció extraño. Pude entregar el voto sin ningún problema. Fue un proceso calmo dentro del nervio del día o de la ansiedad del día. Y después instalarse en la casa a ver televisión y a escuchar la radio. No había celulares y todo eso como hay ahora. Entonces no teníamos noticia. Por ejemplo, mi papá, que estaba en este otro centro, centro de votación. Yo recuerdo que él llegó a la casa muy tarde. Diez de la noche, diez y media de la noche. Y él recuerda que yo; ya debe haber habido los primeros conteos. No es como ahora que la elección está sabida a las siete u ocho de la tarde. Probablemente a las diez de la noche debemos haber tenido un porcentaje menor de mesa, pero de todas maneras se veía que el No estaba logrando el resultado. Y creo que ya había habido alguna, algunas autoridades de la dictadura que habían dicho: “bueno, la cosa parece ser, pareciera que el No está ganando.” Y mi mamá me comentaba si hay tan poca información es porque algo está pasando. Y si algo está pasando es que no les está saliendo la votación como ellos querían que les saliera. 

Entonces mi papá recuerda que él llegó y yo salí corriendo. Le dije “parece que ganamos, parece que ganamos”. La emoción! Y recuerdo que ese día fue hasta muy tarde, la televisión, hasta muy tarde, los últimos resultado muy, o sea, los primeros resultados ya más finales, muy tarde. Daban monitos, música, puras porquerías. No es como ahora que hay opinión que, no, pura porquería daban por televisión. Pero en general era un ambiente de calma. Había conteos, conteos independientes que se habían armado para contrarrestar el conteo oficial. Yo tenía un amigo que vivía al frente de mi casa, su familia, una familia muy de derecha. Entonces él había mantenido un poco en secreto que él iba a hacer del enlace, entre muy cerca de nuestra casa había un local de votación y él tenía que ir al momento, ya que se empezaron a cerrar mesa, mesa por mesa, anotando resultados lo más que pudiera. Y luego con esa información, ir a una casa que le había, a una dirección que le habían dado a entregar esa información. Y casi era llevarla escrita en un papel: lugar de votación tanto, el número de las mesas y los resultados finales. Tocar el timbre, entregar el papel y salir. No, no hablaba con nadie. Y esa casa quedaba en una calle que está al frente de una comisaría. Entonces me dijo, por favor, vamos. A mí me da un poco de susto con la comisaría. Esperábamos que se hiciera más de noche para poder ir a entregar y así nuestro único trabajo de contrainteligencia fue esperar que fuera más tarde, entregar este papel. Y uno iba sabiendo de otros que en ese lugar se recopilaba la información de una zona, e iba a otra casa donde se recopilaba más información y se iba a otra casa y todo era así, de gente que recibía en su casa, tomaba la bicicleta, iba a otra casa y entregaba la información. Y fue un conteo estupendo. Fue un sistema muy bueno pero muy bien y permitió hacer un frontón a esta demora de la televisión oficial que no entregaba cifra. Pero la Radio Cooperativa, la Radio Chilena, eran las que vivían entregando las cifras de este conteo rápido, alternativo, e.iban dando cuenta de que la situación estaba peleada, que en algunas partes, incluso en zonas que eran más de derecha. 

Era como él servía de indicador, zonas que eran muy de derecha, barrio o zonas de Santiago, que era muy de derecha, que no les estaba yendo tan bien. Entonces si eso era así ahí, ¿como sería en otras partes?