Jaime de Aguirre

No es la música sola: es la música y un estado social que está dispuesto a interactuar. Es muy dialéctico lo que ocurre. Nada ocurre solo, nada: ni el amor, ni el odio. Todo lo que pasa con los sentidos, interactúa. La violencia que propuso la dictadura de Pinochet, en su comunicación de la campaña del terror, era una cosa que tenía a la sociedad hasta aquí: estaba agotada de esa tonalidad, oscura, violenta, impositiva [...]. En el fondo, la canción no la hice yo. La canción la hizo el estado de ánimo social del momento. A lo mejor esa misma canción en la época de la Unidad Popular habría sido ridícula.