chile88

La-Esperanza-Amenazada2

La esperanza amenazada (1989)

El 5 de octubre de 1988, Chile enfrentaba un plebiscito fundamental para el devenir del país y su pueblo. Este documental escudriña el ambiente y la situación del país en los meses previos a la realización de esta trascendental disyuntiva. Si ganaba el “SI”, El dictador Augusto Pinochet seguiría dirigiendo, como Presidente de facto, los destinos de Chile. Si ganaba el “NO”, la Junta Militar debería llamar en el lapso de un año a elecciones presidenciales libres, informadas y supervisadas internacionalmente. Son los propios protagonistas de este momento histórico y la gente anónima de este país, que nos hacen descubrir la situación que se vivía en aquel momento.

En este clima polarizado entre negro y blanco, entre SI o NO, unos pobladores nos van contando lo que la gente sentía. Sus esperanzas y sus temores, mientras enfrentan las duras condiciones de vida sumidos en la pobreza.

Nos hacen sentir este clima de incertidumbre a las puertas de una decisión plebiscitaria, cuyos resultados y consecuencias eran imprevisibles. Pero también nos hablan de lo que esperan que suceda, una vez conocido el triunfo del no, en que se mezcla alegría, desconcierto y desconfianza, pero también una profunda esperanza y optimismo sobre el futuro de ellos y del país, en plena campaña presidencial en que saldría electo Don Patricio Aylwin Azócar, que sería el Primer Presidente de la República post dictadura, y le tocaría encabezar la difícil etapa del comienzo de la transición democrática.

Difícil, frágil y peligrosa etapa, donde el dictador seguía siendo Comandante en Jefe del Ejército y, como tal amenazó a esta naciente etapa democrática, con una descarada advertencia: “Yo no amenazo, pero si tocan a uno solo de mis hombres, ¡Se acaba el Estado de Derecho!”

Javier Leturia

Yo creo que hubo un esfuerzo -tal vez demasiado confiado pero bueno así eran las cosas- en forma absolutamente transparente para darle legitimidad. Si se hubiese sabido el riesgo, o sea, si se hubiera medido mejor el riesgo, tal vez la tentación hubiera sido menos transparencia, pero más seguridad en el triunfo.

Ángela Vergara

Había una sensación de empoderamiento, una sensación como de apertura que no habíamos vivido antes. Había un ambiente de miedo pero, al mismo tiempo, un ambiente de que sí se podía hacer algo. Para los jóvenes de quince, dieciséis, diecisiete años era como un nuevo sentimiento de libertad.

Luis Niemann

Se tenía concebido desde un principio que se iba a llamar a un plebiscito […]. Se hizo cumplir lo que se había acordado en la constitución. Y si el plebiscito fue desfavorable y ganó el NO, bueno, había que cumplirlo.

Eugenio Garcia

El día siguiente cuando salimos a la calle a celebrar, la gente abrazaba a los carabineros. Y yo dije, ya, aquí ganamos. Este es el verdadero triunfo. Porque que la gente -que había sido reprimida y que miraba a los carabineros como los representantes más cercanos de este poder omnipotente- en vez de burlarse de ellos, en vez de agredirlos, los abrazara, ése es el verdadero triunfo de esa campaña.

Eugenio MacKay

Yo soy muy amigo del hijo menor del General Pinochet en ese momento […]. Él votaba por el SÍ, con su reticencia, porque él encontraba que lo mejor que podía suceder era que ganara el NO, ya que el país estaba en una especie de olla de presión y necesitaba liberarse un poco. Y yo era un poco más de derecha, quería que ganara el SÍ de todas maneras. Pero me di cuenta, al pasar el tiempo, que lo mejor que pudo haber pasado fue que ganara el NO.

Eugenio Tironi

A nosotros nos interesaba mucho desdramatizar esto. Demostrar que el acto de votar que NO era mucho más ordinario, mucho más al alcance de la mano. Basta poner una rayita. Porque de lo contrario, si lo presentábamos como algo demasiado épico, las personas iban a pensarlo dos veces y eventualmente, no irían a votar.

Amira Arratia

Para mí, quizás el momento más indescriptible de felicidad fue entrar al Canal y que no había un guardia armado. Porque durante diecisiete años, nosotros entrábamos y los guardias estaban armados, y tú hacías la cola del casino para almorzar y veías que en los bolsillos tenían las pistolas. Pero ya nos habíamos acostumbrado a vivir así. Era parte del paisaje.

Juan Forch

Yo siento que cuando están reclamando de que no llegó la alegría, se están refiriendo más a la felicidad que a la alegría. Y la felicidad, nos pasaremos de esta generación y todas las generaciones que vienen buscándola, pero no la vamos a encontrar nunca, pero no importa. Hacia allá vamos.

Marcelo Mella

Lo que puedo decir es que efectivamente, a pesar del temor y a pesar de la amenaza que significa exponerse como actor de oposición en un contexto de dictadura, las relaciones comunitarias en pequeños pueblos, como Pichilemu, tenían otras mediaciones. Tenía otro sentido. Porque, efectivamente, había polarización. Se podía reconocer en un pequeño pueblo quiénes eran partidarios del SÍ y quiénes eran partidarios del NO, pero también es cierto que la experiencia de la vida en provincia de alguna manera atenuaba las divisiones ideológicas.

Pedro Sánchez

Me invitó a que hiciera la locución de dos o tres cosas, spots, muy precisos. Y el mensaje era muy claro, ¿no?: «Sin odio. Sin miedo. Sin violencia. Vote NO». Y ese día grabé y llegué a la casa y le comenté a mi mujer: «¿Sabes que me pasó hoy día? Me saqué la bota de la cabeza, la bota militar de la cabeza». Perdí el miedo. Entonces, para mí el triunfo es personal, íntimo. Así que cuando vino el triunfo del NO, por supuesto que yo estaba feliz, pero yo había sentido antes el triunfo.

Ingrid Barrios Catró

¿Por qué votaba por el SÍ? Porque habíamos tenido 17 años de mucha tranquilidad después de haber pasado tres años en el infierno. Y no quería eso de nuevo, cuando era la opción que me ofrecía el país, ¿no es cierto? La opción era justamente volver a la politiquería, volver de nuevo a los partidos políticos, a las ideologías políticas: volver a la ideología de izquierda extrema, el marxismo […]. Teníamos los temores de que podría volver a repetirse la situación que veíamos permanentemente en Cuba.

Luis Mora

No había alguien que venía y nos decía: «oye, hay que preocuparse de hacer un chiste sobre esto, sobre esto otro». Yo no recuerdo que me hayan dicho nada. Improvisábamos dentro de un esquema estratégico. Y yo no recuerdo haber tenido miedo jamás. Pero para nada. No, trabajábamos como si fuera una campaña de jabón. Así, con esa soltura.

Sergio Toledo

Mi madre estaba durmiendo, y de pronto le digo: «Mamá, ganó el NO». Y su respuesta fue: «Qué bueno, hijo, espero que ahora estemos más tranquilos». Esa fue su frase. Y luego volvió a dormir.

Pablo Dittborn

Le entregó mi pasaporte a la jefa de cabina y le dijo: «Este pasaporte usted lo tiene que retener hasta que el avión haya cerrado las puertas y esté a punto de despegar» […]. Luego empezó a subir la gente y todo el mundo me miraba como si yo fuera un deportado, un criminal, o no sé qué cosa. Tampoco me preocupó mucho.

José Peña

Mi papá era militar. Entonces vivía en un lugar donde vivían puros militares […]. Yo viví el proceso del plebiscito en una transición de irme de ese lugar e irme a un lugar como civil. Es decir, salir de esta población, de este lugar donde vivían puros militares a un lugar donde vivía gente común y corriente. 

Javier Luis Egaña

Este programa se llamó Belén. Es un programa que yo creo que hasta el día de hoy la gente no conoce. Se mantuvo en una confidencialidad muy grande para que no lo eliminara. Nunca el gobierno entendió lo que estábamos haciendo. […].Belén nace por un viaje que hace José y María (María a punto de tener su hijo) al lugar donde ellos tenían que inscribirse. Coincidentemente, el emperador de la época se llamaba Augusto, igual que el dictador de acá. Entonces nuestros afiches grandes eran copiar exactamente lo que decía Lucas (2, 1-4): El emperador Augusto ha convocado un censo donde todos los habitantes tienen que inscribirse y participar.

Raquel Malatesta García

Para mí era mejor que él hubiera seguido los otros ocho años. Faltaba estabilizar algunas cosas. Entonces, yo decía, se habían creado las universidades privadas, pero todavía faltaba esa regularización final cuando tú pones los proyectos en marcha. Como las mismas Isapres. Entonces, había una serie de proyectos que venían, que todavía había que regularizarlos un poco más. Y esa fue mi decisión de por qué yo quería seguir con el gobierno militar.

Josefina Guzmán

Lo más importante era lograr nosotros, a través de nuestros voluntarios, hacer actividades para que la gente perdiera el susto y aprendiera a votar. Era muy importante la formación que nosotros hacíamos porque, por un lado, tenías que ser muy didáctico, pero a la vez la gente tenía que ser con un espíritu en el fondo de buscar consenso. Nosotros no buscábamos directamente que la gente votara por una postura o por otra, sino que lo importante para nosotros era que la gente se atreviera el día 5 de octubre a ir a votar. Y votara correctamente.

Francisco Celedón

Me tocaba a mí, junto a Juan Gabriel Valdés y a Patricio Silva […] ser los representantes de la opción NO antes el Consejo Nacional de Televisión. Cuarenta y ocho horas antes de la emisión del programa, nosotros teníamos que llevar nuestra cinta para que pasase la censura, y eso fue una rutina de cerca de 30 días. Se llevaba normalmente a las 12:30 de la noche con dos días de anticipación. Inicialmente, fuimos muy disciplinados […] y después, por algunas circunstancias, detectamos que si la cinta llevaba algún tipo de error técnico, podíamos darnos 24 horas más.

Domingo Navarrete

Encontrábamos que la gente, el pueblo, se había portado mal con el gobierno militar. Encontrábamos que eran muy malagradecidos. Encontrábamos que se habían dejado influenciar por la propaganda. En ningún caso pensábamos que venía la democracia.

Francisco Aylwin

Hay un momento que es súper emocionante. Es un momento en que cruzan la cancha -entra mi papá con mi mamá- y cruzan toda la cancha del Estadio. Todo el Estadio los aplaude. […] Y la gracia es que no hay ningún policía. (Nosotros veníamos de diecisiete años de que cada vez que llegaba Pinochet a cualquier parte, el operativo de seguridad estaba.) En torno al presidente y su señora no había nadie. Solo estaba la cámara oficial de la televisión que estaba transmitiendo este momento, pero no había ningún guardaespaldas, ningún escolta. Era la vuelta de la democracia y la vuelta de la libertad.

Millaray Jopia

Al día siguiente todo el mundo celebraba. Todo el mundo se llamaba por teléfono. En esos tiempos no había celulares, entonces los teléfonos colapsaban de tanto llamarse, felicitarse. ¡Al fin, al fin! Mucha gente lloraba. Yo, todos lloramos. Yo creo, de emoción: de saber la junta al fin se iba a ir.

Roberto Brodsky

En ese minuto, cuando viene el plebiscito del 88 y gana el triunfo del NO, y cuando se produce, por así decirlo, el estallido general, decidimos […] que era como el momento de tener hijos, de criar quizá, de atreverse a trascender en ese aspecto. No había ya el miedo, o más bien se quitaba el miedo, se quitaba la barrera esa que tenía cada uno de nosotros en ese minuto en Chile para expandir la familia o criar una familia, ¿cierto? Había una cosa de que el plebiscito o el resultado del plebiscito permitía a cada uno pensar su vida de una manera normal, o de una manera más normal, de lo que había sido hasta entonces.

Francisco Álvarez

Entonces como que le dije: «¿Y tú no vai a celebrar? ¿No estaí contento?» Y como que me dijo: «No». Entonces ahí caché que él era de otra tendencia política. Pero nos llevamos súper bien, po. Él en su volada, yo en la mía. Pero como se dice, en la mesa no conversamos ni de política, ni de fútbol, ni de religión.

Gelly Walker

En la época de Pinochet los extranjeros que se radicaban en Chile tenían que firmar un papel específicamente que decía que no iban a participar en política. Y eso me sirvió para poder decir que «no» a la campaña del SÍ, y decir «sí» a la campaña del NO, pero clandestina, sin que se supiera.

Víctor Fernández

Vivía en una zona rural con muy poca información […]. Mis papás fueron a votar ese día con mucho miedo. Y eso sí me acuerdo perfectamente, porque toda la gente que fue a votar tenía mucho miedo, porque había mucha especulación y mucho mito entre la gente (el campesinado principalmente y los que podían votar) de que había votos que se estaban preguntando en los recintos de votación.

Guillo

Después de la votación me fui ahí al edificio Diego Portales a esperar los cómputos ya por parte de la dictadura. Me tocó ver ahí cuando dilataban y dilataban las cosas. Y había gran expectación, conversábamos ahí con los periodistas: «oye, pero está cuestión es rara, capaz que desconozcan algún resultado. Puede venir otro golpe». Yo le decía: «no, ¿cómo se te ocurre? Sería ya el desprestigio máximo. Tienen a todos encima, para que hagan esto». Y hacíamos bromas: «llega la Unión Soviética o llega Estados Unidos a invadirnos, ¡porque no puede ser!»

Germán López

Siempre me acuerdo que ese día del plebiscito me tocó ser apoderado por el SÍ. Y por el NO había un vecino cercano de mi barrio, que era un demócrata cristiano […]. Me estuve con este caballero todo el día. Entonces al final, pudimos conversar harto. Y a la tarde, dijimos, seamos razonables.

Patricio Fernández

En esos tiempos, el amor, la revolución, el deseo, eran todos una misma cosa. Costaba mucho separarlos. El sentido de comunidad, de causa y de pertenencia hacía que todas las relaciones tomaran una intensidad muy fuerte al interior de esta lucha.

Loreto González

El carnet de identidad era sagrado. Casi que, a partir del momento en que te inscribías y el momento de la votación, tenías que dejarlo guardado a mil llaves y andar con una fotocopia […]. Había que proteger este carnet de identidad porque era el único documento que te permitía votar.

Sergio Campos

En el caso de la Radio Cooperativa, estuvimos informando de todo lo que pasaba ese día, y la televisión […] ocultó la información en un momento, porque cuando todo el mundo quería saber noticias y saber cómo estaba el recuento en los distintos locales de votación, ellos transmitieron la película del Correcaminos, que es una caricatura. Y eso marcó también un momento de mucho temor.

Plutarco Dinamarca

A mí se me produjo un cortocircuito mental del cual me demoré mucho tiempo en reponerme, porque no puedo comprender hasta el día de hoy (fíjese en los años que han pasado), yo no comprendo hasta el día de hoy cómo ese modelo que le estaba trayendo tanto bienestar a mucha gente (económico únicamente, ¿no?, no necesariamente en otros aspectos importantes para la vida humana, pero en el plano económico, que era lo que nosotros íbamos a hacer allá) no fue suficiente para que se mantuviera ese modelo.

Juan Gabriel Valdés

Me acuerdo de una periodista famosa muy cercana al Partido Comunista que me abrazó esa noche y me dijo: «Ustedes tenían razón». Lo que fue suficiente para mostrar de que aquellos amigos míos que habían dicho que el plebiscito necesariamente iba a ser un fraude, que no teníamos ninguna posibilidad de ganar, estaban reconociendo que se habían equivocado.

Carmen Sotomayor

Estábamos tan emocionados, y nuestros niños no entendían por qué, porque eran chicos. Y ahí nos dimos cuenta de que, por protegerlos, nunca les habíamos contado lo que era la dictadura. Entonces, en ese momento, antes de partir, les contamos lo que había pasado en Chile, ahí en ese momento. 

Gregory Cohen

Incluso a parientes que estaban en exilio les pasaban por teléfono y les colocábamos el teléfono ahí en la televisión para que escucharan que, ¡por televisión!, un medio masivo, por primera vez, una opción contraria a la dictadura estaba teniendo su voz.

Patricio Malatesta García

La verdad es que había mucha alegría, por supuesto de los partidarios que habían ganado. En mi caso, que me tocó perder, no tenía mucha alegría, pero tampoco me parecía que era el fin del mundo. Era sencillamente un cambio de gobierno. 

Hernán Larraín Matte

Mi colegio era mayoritariamente del SÍ, pero sí recuerdo con total claridad que hubo un debate […] y recuerdo muy bien que estaba dos cursos más arriba que yo Juan Diego Santa Cruz defendiendo al NO […]. Y yo quedé muy impresionado porque fue muy potente la forma en que defendió al NO. No sólo porque denunció la violación de los derechos humanos, sino porque hizo una distinción de lo que era una dictadura de una democracia, y el valor que tenía la democracia en sí misma. Porque defendió la democracia, más que atacar a Pinochet […]. Y vino a decir: Hay algo mucho mejor y más interesante que Pinochet, y es la democracia, y es la libertad, y es el debate público, y es el pensamiento crítico, y es la diversidad de opiniones, y es la competencia, y son los partidos políticos, y son las elecciones, y la gente decide, y los partidos compiten y las mejores ideas ganan.

Cecilia Herrera

Yo tenía planificado tener familia. Pero dije, yo no voy a tener familia mientras estemos en dictadura. Yo quería que mi hijo naciera en libertad, no en dictadura porque yo la pasé muy mal […]. A mi hijo siempre le digo: ¡No, tú no ibas a nacer en dictadura, por eso te tuve tan vieja!

Ricardo Lagos

Ahí fue cuando dije que era la noche mejor de mi vida. Y un periodista me dijo: «¿Pero cómo, si dicen que usted puede ser presidente?» Y yo le dije: «No sé si eso va a ser así o no, no tengo idea, pero le puedo asegurar que si llego a presidente, esa noche no va a ser como esta». Llegué a presidente y esa noche no fue como esa.

Olivia Barraza

Fue bien bonita la franja. Yo creo que nos marcó a todos porque yo la veía, bueno, todos los días la veíamos y era siempre algo nuevo. Y a ti te da esperanza porque era bien alegre, entonces pucha, venía la alegría. Nosotros así nos reíamos porque había una parte que venía un hombre que venía caminando y nosotros decíamos: esa es la alegría que viene. Acá todas nos decíamos que llegue luego la alegría porque era un mino que salía caminando y nos reíamos con eso.

José Manuel Salcedo

Yo no participé en ninguna celebración. Me vine a mi casa porque tenía un sentimiento de tristeza porque se había acabado esto, que era una experiencia única de una entrega, de una mística, de una generosidad de la gente, de un compañerismo, de una amistad, de una fraternidad muy grande que […] nunca jamás, como yo suponía en ese momento, volvió a ocurrir algo parecido.

Ximena Abogabir

Sentí a la comunidad, sentí una vibración en que cada uno era un héroe, un héroe anónimo que en alguna manera se arriesgaba por lo que estaba ocurriendo, pero porque realmente sentía que era una de las cosas más importantes que iba a hacer en su vida.